Último número

Científicamente comprobado: del polvo venimos y al polvo vamos

Burns - Robo de atomos

¡Atomos! ¡1, 2, 3, 4… ¡6 atomos!

Cuando me propusieron de escribir para esta revista tuve una sensación rara. Nunca en mi vida escribí algo propio, a menos que mi nombre y mi DNI cuenten. Me dijeron “Escribí de lo que quieras y/o sepas”. Ante esa premisa me puse a pensar: ¿Qué es lo que sé?

Lo primero que se me vino a la mente fue CONVERTIR OXÍGENO EN DIÓXIDO DE CARBONO, es decir, RESPIRAR. En esta oración tuve mi respuesta: Química. Sé algo de química. Y recalco el ALGO, porque tampoco soy la Diego Armando de la tabla periódica.

Ahora bien, cuando dije química ustedes seguro ya pensaron que esta va a ser una nota inentendible y aburrida pero al menos denme el beneficio de la duda.

Voy a empezar por algo que conocemos todos, sean ateos o creyentes: DE LA TIERRA VENIMOS Y HACIA LA TIERRA VAMOS. Hasta acá todo bien. Pero qué piensan si yo les digo que ésta frase no es más que física y química juntas…

La mínima porción de materia que existe (sin perder las propiedades que la caracterizan) es el ÁTOMO. Eso que te nombraron alguna vez en el colegio y te entró por un oído y te salió por el otro, a menos que seas un rarito como yo “os cors”.

Todo lo que nos rodea y nosotros mismos estamos conformados por átomos. O sea que no somos más que miles de miles de millones de billones de átomos unidos.

Ahora bien, un francés CAPO, llamado Antoine Lavoisier, postuló algo que revolucionó la ciencia en su momento y seguramente es otra frase que seguro la escuchaste alguna vez: “LA MATERIA NO SE CREA NI SE DESTRUYE SINO QUE SE REORGANIZA”.

Y acá es en donde viene el quid de la cuestión.

Decir de la tierra venimos y hacia la tierra vamos es la forma filosófica de decir que la materia se reorganiza. ¿Qué quiero decir con todo esto? Tus átomos, mis átomos y los átomos del pichichus hermoso que tenés provienen de otro ser/cosa/engendro mutante que existió antes de que vos fueras el espermatozoide más rápido. Y acá es en donde se pone un poco más filosófico aún porque de esta manera los indúes comienzan a no parecerte tan flasheros con eso de la reencarnación, y si te gusta la música podés reconfortarte con la idea de que los átomos que conformaron a John Lennon o a Jimi Hendrix podrían estar formando parte de tu ser.

Todo lo que somos lo rige la física y la química. Ahora bien, ustedes dirán “¿Y las ciencias sociales?”

Si es social es porque está aplicado a la sociedad, la cual está formada de personas, las cuales están formadas por átomos y que no están volando por el espacio exterior gracias a la gravedad, es decir esa fuerza invisible (física) que nos une a la superficie terrestre.

El simple hecho de hablar implica que nuestras neuronas se conecten entre sí mediante mediadores químicos o sinapsis eléctricas. Que te enamores genera que esos átomos se unan formando sustancias que le indican a tu cerebro que ese medio zapato en realidad es tu media naranja.

Comer y cocinar es algo que a todos nos gusta, al menos la parte de comer cosas ricas. Este hecho cotidiano no es más que múltiples reacciones químicas que en combinación hace que podamos obtener energía para vivir, en algunos casos, hasta tener bastante reserva de ella.

En fin, podría seguir con un millón de ejemplos más, pero como no puedo abusar de su tiempo de atención voy a terminar el relato aquí.

Espero que les haya picado un poquito el bicho de la intriga, aunque con que no escriban comentarios puteándome me alcanza.

No me puedo despedir sin antes decir ¡PÚDRETE FLANDERS!

No hay comentarios