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El despotrique de Tom: los cajeros automáticos

En el mundo hay muchas cosas que nos irritan, que nos molestan, que nos hacen querer estudiar Química en la universidad, hacer un máster en Energía Nuclear, desarrollar una bomba atómica y acabar de una vez por todas con la humanidad. De eso se trata esta sección. No, no de bombas atómicas, para leer sobre Química y sobre cómo fabricar drogas en la comodidad de sus hogares léanla a Carla. Esta sección es para despotricar contra la estupidez humana, criticar las injusticias a las que nos somete la sociedad moderna, hacer catarsis virtual en un medio virtual que llegue a millones de personas (porque sí, Weird llega a millones de lectores, sépanlo).

El tema de hoy: cajeros automáticos.

Cajeros peatonal

¿Cuántas horas (o días, o semanas, o MESES) perdemos en total esperando en la fila eterna que se forma para sacar dinero de estas particulares máquinas? ¿Cuánto tiempo desperdiciado que podríamos invertir en hacer cosas productivas como dormir, comer o jugar al Candy Crush? ¿Alguna vez hicieron la cuenta? Yo sí: el trabajador promedio pierde cerca de cinco años, nueve meses, veintidós días, trece horas, siete minutos con treinta y nueve segundos en esta tediosa actividad. No lo inventé yo eh, lo investigué el año pasado con mi equipo de profesionales en una universidad re importante de Houston. Tengo fotos que lo prueban.

Una vez cronometré mi tiempo entre que camino hasta el cajero, inserto el PIN, pongo la cantidad de dinero a retirar y el código alfabético de seguridad, retiro el dinero, el ticket y la tarjeta y me voy: menos de un minuto. Otras veces lo hice de forma extremadamente lenta, poniéndome en la piel de alguien mayor con dedos no tan ágiles como los míos, y tardé como mucho dos minutos. Entonces, ¿qué lleva al ciudadano común a tardar más de cinco minutos cuando se encuentra a solas enfrente del cajero? ¿Acaso es que si hacés la combinación 3-9-1-arriba-abajo-X-X-7-2-Aceptar se abre un portal secreto que te lleva al Ministerio de Magia local? ¿Hay una tarjeta de débito VIP que te permite usar la función “asesor económico” el cual te indica en treinta fáciles pasos como invertir tu sueldo en comprar bonos y hacerte multimillonario? ¿Se toman unos minutos para llorar en la intimidad que proporciona el cubículo al ver su miserable salario, o es que simplemente lo hacen para romperle las pelotas al resto? Es un misterio que al día de hoy no logro resolver.

atm doom

Quizás por esto la gente tarda tanto en el cajero.

Hace poco descubrí que hay mucha gente que usa el cajero para pagar su tarjeta de crédito, o los impuestos, u otras cuestiones similares. Sí, en la era de la tecnología. Cualquiera pensaría que es más fácil hacer todo esto a través del homebanking, desde la comodidad del hogar, en bolas si hace calor o con un café y una frazada si hace frío. A lo sumo, si la persona en cuestión no está muy versada en tecnología, puede bien pagar dichas cuentas en el PagoFacil, RapiPago, RapiFacil, PagoPago o alguno de esos servicios de nombres tan similares que confunden, o bien en la caja interna del banco del cual su tarjeta es parte, en vez de demorar al pobre ciudadano de a pie que lo único que quiere es sacar 200 pesos para poder almorzar y que termina invirtiendo el 90% de su pausa para comer en hacer una fila interminable llena de gente detestable.

Porque esa es otra, la peor parte tal vez: la gente. LA GENTE, así en mayúsculas, negrita y subrayado. Las filas de los cajeros parecen ser un imán para las viejas fachas, que se dedican a tirar comentarios venenosos a dos manos con la esperanza de que alguien les sonría, los replique y potencie. Si sufrís de derechosis crónica, la fila del cajero es el lugar más recomendable para que hagas nuevos amigos de la tercera edad con un nazismo latente que no tienen miedo ni vergüenza en expresar. Si, por el contrario, sos alguien con un poquito al menos de consciencia social, llevate auriculares y escuchate un par de temas bien pesados para inmunízarte ante tanto rencor.

Podría seguir por horas así (les juro que sí), pero la redacción me está haciendo gestitos de tijera con la mano dándome a entender que es suficiente para el primer número. ¿Hay algo que los irrita terriblemente y los hace ahogar del odio al punto tal que ni siquiera pueden escribir al respecto? Tranquilos. Respiren. Para eso estoy yo. Escríban a correodelectores@weird.com.ar y díganme sobre qué quieren que despotrique la próxima vez. Tal vez les haga caso. Tal vez no. Tal vez despotrique contra los lectores insoportables. Léannos y se van a enterar.•

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